Mi enfoque
Soy psicólogo especializado en terapias contextuales. Trabajo con personas que, a pesar de sus esfuerzos, se sienten atrapadas en la ansiedad, el malestar o en formas de responder que se repiten.
Hay algo importante que conviene entender desde el inicio: lo que te ocurre tiene sentido en función de tu historia y del contexto en el que vives, y muchas de las estrategias que utilizas alivian a corto plazo, pero con el tiempo pueden limitar tu vida.
En consulta no buscamos etiquetar ni diagnosticar, sino analizar qué está pasando en tu día a día y qué lo mantiene, para que puedas responder de forma más flexible incluso cuando el malestar sigue presente.
Trabajo contigo para que puedas:
- Entender qué haces cuando te sientes mal y por qué se mantiene
- Dejar de quedar atrapado en pensamientos, emociones o reacciones automáticas
- Actuar de forma más coherente con lo que te importa, aunque aparezca el malestar
- Recuperar dirección y margen de acción en tu vida
Trabajo desde un enfoque contextual basado en la evidencia, centrado en procesos psicológicos que han demostrado ser clave para el cambio.
No se trata de eliminar lo que sientes, sino de aprender a relacionarte con ello de una forma que no limite tu vida.
En qué puedo ayudarte
Trabajo con personas en las que el malestar empieza a influir en su forma de vivir, decidir y relacionarse. No abordamos "problemas" aislados, sino patrones de respuesta que se han ido construyendo y que hoy limitan tu vida.
Estas son algunas de las situaciones más frecuentes en las que trabajo:
Ansiedad y activación sostenida
Cuando el sistema de alerta se mantiene encendido —preocupación constante, anticipación, tensión— y tu conducta empieza a organizarse alrededor de evitar, controlar o reducir esa activación.
Trabajamos para que puedas actuar con mayor libertad aunque la activación esté presente, ampliando tu margen de respuesta en lugar de reducir tu vida.
Autocrítica, vergüenza y autoevaluación rígida
Cuando la forma en la que te hablas, te comparas o te evalúas empieza a dirigir lo que haces, limitando tu conducta y estrechando tus opciones.
Intervenimos sobre cómo funcionan esos juicios en tu conducta, para que dejen de gobernar tus decisiones y puedas moverte con mayor flexibilidad.
Evitación, sobrecontrol y bloqueo
Cuando intentas no sentir, controlar lo que ocurre por dentro o hacerlo "todo bien", y eso acaba generando más rigidez, más agotamiento o más parálisis.
Analizamos qué función cumple ese control en tu contexto y desarrollamos alternativas que permitan actuar sin depender de eliminar lo que sientes.
Tristeza, desconexión e inactividad
Cuando el desánimo, la apatía o la pérdida de energía reducen tu actividad y te alejan de lo que es importante para ti.
Trabajamos sobre la recuperación progresiva del movimiento y el contacto con actividades que pueden devolverte energía y dirección, sin forzar ni esperar a "sentirte mejor" para empezar.
Dificultades en las relaciones
Cuando aparecen conflictos repetidos, malentendidos, distancia o patrones de interacción que se repiten y deterioran la relación.
Intervenimos sobre cómo respondes en esos contextos, identificando bucles de interacción (ataque, defensa, retirada, sobreadaptación) y ampliando formas de relación más ajustadas.
Toma de decisiones, dirección vital y bloqueo
Cuando dudas constantemente, pospones decisiones o sientes que has perdido dirección.
Trabajamos para clarificar qué es importante para ti en la práctica y poder actuar en esa dirección, incluso con incertidumbre o miedo.
Acompañamiento en crianza
Para madres y padres que quieren entender qué está pasando en la relación con sus hijos y responder de forma más ajustada, incluso en momentos de alta activación.
Trabajamos sobre co-regulación, límites en contexto, análisis funcional de lo que ocurre en casa y formas de respuesta que cuidan la relación sin perder dirección.
Ansiedad de rendimiento y exposición (músicos, artistas, profesionales)
Cuando la activación aparece en situaciones de evaluación o exposición —escenario, exámenes, presentaciones— y empieza a interferir en tu desempeño.
El trabajo no se centra en reducir los nervios, sino en relacionarte de otra manera con esa activación para poder actuar con presencia, estabilidad y eficacia.
Si no te ves reflejado exactamente en estos ocho puntos, podemos valorar tu caso de forma individual.
Cómo son las sesiones
Cada persona llega con una historia distinta y con formas de responder que se han ido construyendo en su contexto. Por eso el trabajo es siempre ajustado a lo que te ocurre: no hay recetas, ni protocolos rígidos, ni instrucciones cerradas.
El proceso se organiza en torno a tres principios:
Las emociones difíciles —miedo, tristeza, inseguridad, incertidumbre— no son errores ni señales de que algo esté mal en ti. Son respuestas que se han desarrollado en tu historia y que cumplen una función. El primer paso no es eliminarlas, sino entender cómo funcionan en tu vida actual.
Tus formas de responder —evitar, controlar, exigirte, desconectarte— no aparecen al azar. Han sido útiles en algún momento y por eso se mantienen. En sesión analizamos qué función cumplen hoy, qué consecuencias tienen a corto y a largo plazo, y qué margen hay para responder de otra manera.
El objetivo no es sentirte mejor para empezar a vivir, sino poder vivir de otra manera aunque aparezca el malestar. Trabajamos para clarificar qué es importante en tu vida y desarrollar formas de actuar más coherentes con ello, ampliando tus opciones en lugar de reducirlas.
Cada sesión es un espacio de trabajo activo. Hablamos de lo que te ocurre en situaciones concretas. Analizamos qué pasa antes, qué haces y qué ocurre después. Observamos qué lo mantiene en el presente. Probamos nuevas formas de responder en sesión. No desde la teoría, sino desde lo que está pasando aquí y ahora.
Marco científico
Mi trabajo se basa en la Ciencia Conductual Contextual (CBS), un enfoque que estudia cómo lo que piensas, sientes y haces se construye en relación con tu historia y el contexto en el que vives.
Desde este marco se desarrollan modelos como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Psicoterapia Analítico Funcional (FAP) y la Teoría del Marco Relacional (RFT), junto con otros enfoques como la Terapia Dialéctico-Conductual (DBT), la Activación Conductual (BA), la Terapia Centrada en la Compasión (CFT), la Terapia Integral de Pareja en su versión contextual y funcional, y los programas de Autocompasión Basados en Mindfulness (MSC).
Todos ellos pueden integrarse desde una misma base: analizar qué está ocurriendo en tu caso, qué lo mantiene y qué puede cambiarse en el contexto en el que vives.
En lugar de centrarme en etiquetas o en aplicar técnicas concretas, el trabajo se orienta a entender cómo funcionan tus patrones de respuesta y a ampliar tus opciones para que puedas actuar de forma más flexible.
Este enfoque se corresponde con los desarrollos actuales de la Terapia Basada en Procesos (PBT), que permite adaptar el trabajo a cada persona de forma precisa. Esto significa que no aplico una terapia concreta, sino que trabajo sobre lo que está ocurriendo en tu caso y cómo se mantiene.
Bienestar y malestar — una forma diferente de entenderlos
BienestarNo significa ausencia de dolor. Significa la capacidad de vivir una vida significativa en armonía con tus valores, a pesar de la presencia inevitable de pensamientos dolorosos, emociones difíciles y circunstancias adversas. Implica aceptar plenamente tus experiencias internas y comprometerte con acciones que reflejen lo que es realmente importante para ti.
MalestarNo es lo que sientes, sino lo que ocurre cuando luchas contra lo que sientes. Cuando intentas controlar, evitar o suprimir el dolor, el miedo o la incertidumbre, esa resistencia consume energía y te aleja de la vida que quieres vivir. El sufrimiento no viene del dolor en sí — viene de la lucha inútil contra él.
Esta distinción es clave en mi trabajo. No te pido que dejes de sentir malestar. Te acompaño a cambiar tu relación con él, para que puedas actuar en la dirección que eliges, incluso cuando las emociones difíciles estén presentes.
Qué NO es esta terapia
Quiero ser claro sobre lo que ofrezco y lo que no:
- No es atención clínica ni sanitaria. No diagnostico ni trato trastornos o patologías psicológicas. Mi trabajo se enmarca en la consultoría y el acompañamiento psicológico, conforme a la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.
- No es lo mismo que ir al psiquiatra o al psicólogo clínico. Estos profesionales se encargan de diagnosticar y tratar enfermedades mentales, a menudo con intervenciones farmacológicas. Mi enfoque es diferente y complementario.
- No es una terapia indefinida. Está orientada a resolver dificultades y superar barreras en un tiempo razonable, evitando la dependencia de procesos prolongados.
- No es una charla motivacional ni una sesión de consejos. Es un proceso estructurado de enseñanza y aprendizaje, basado en evidencia científica, donde tú practicas nuevas conductas y yo te guío en ese proceso.
Si tu situación requiere atención clínica o sanitaria, te lo diré con honestidad y te orientaré hacia el profesional adecuado.